El viaje de Kenzō Takada | 高田賢三
Comenzó hace más de ocho décadas. Ubicada en la región de Kansai y sobre la Isla de Honshū (Japón), la prefectura de Hyōgo fue la ciudad donde nació y despertó por primera vez las inquietudes de Kenzō por la moda. Cada revista que pasaba por sus manos no hacía más que despertar un hambre insaciable por la estética y el textil, así como por los conocimientos necesarios para desarrollarlas.

Contra la discriminación
Como uno de los primeros alumnos de la Bunka Fukusō Gakuin, una de las primeras academias de moda tokiota ubicada en Shinjuku y que, por aquel entonces, apenas había comenzado a admitir a jóvenes diseñadores –y no exclusivamente a mujeres–. Por un momento, me gustaría que hicieras un esfuerzo por imaginarte su situación. Lejos del imperio que es hoy Kenzo en la industria de la moda. Ponte en la piel de un chico con sueños. Y nada más que eso.

Contra La Gran Ola
Una oposición frontal contra la sociedad. Unos padres que querían que su hijo asistiera a la Universidad de Kobe para convertirse en un “hombre de bien”. Una época donde la moda se hacía por y para Paris, y donde “los extranjeros” no eran bien recibidos. Una década donde todo cambió gracias a Kenzō Takada.
Y también contra el racismo
Tras finalizar sus estudios, se marchó a París sin mirar atrás. Pero sin olvidar sus raíces. Qué importante, ¿verdad? Da igual que salgamos al extranjero a probar suerte; somos incapaces de renunciar a nuestro origen, a nuestra raíz, al sitio de dónde venimos. Tras puertas cerradas, fracasos y una lucha incansable por hacerse un hueco en una sociedad que lo rechazaba por ser diferente al resto, finalmente el éxito llego.
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Pero la gloria alcanza a los que luchan
De las humildes telas del mercado de las pulgas, a Jungle Jap, su primera tienda, que la pudo abrir gracias al éxito en las pasarelas parisinas. De Japón, a París. De París, a Nueva York. Y de Nueva York, ¡al mundo entero! Las revistas no paraban de publicar sus desfiles, llenos de espectacularidad circense donde él mismo era el protagonista absoluto y acaparaba todas las miradas.
De diseñador a icono
Elefantes. Malabarismos. Modelos a caballo. Y lo más importante de todo: la inconfundible esencia de Oriente, que impregnaba cada uno de sus diseños en las llamativas telas que utilizaba para confeccionar las prendas. Pero muy pronto pasó a impregnar algo más que las prendas, ya que lanzó su propia línea de perfumes. Primero femenino y luego masculino.
Libertad, Igualdad, Fraternidad. Kenzo.
Al igual que las estrellas fugaces, donde tienes que estar muy atento para verlas cruzar el cielo y pedir un deseo antes de que se desvanezcan, el diseñador nipón anunció su retirada a principios de los 2000, dejando que las futuras generaciones promovieran e impulsaran su incalculable legado con fuerzas renovadas.
Kenzō Takada nos dejó el pasado domingo, con una trayectoria estelar e impecable tras de sí. Y es precisamente en el cielo, lleno de estrellas que forman constelaciones, donde el legendario diseñador podrá descansar y continuar su viaje junto a todas ellas como una más.